La Guardia Civil, en el marco de la Operación REÑIDERO, ha procedido a la detención de una persona y a la investigación de otras veintiuna, como supuestos autores de un delito contra la flora, fauna y animales domésticos, en su variante de “maltrato animal”, por la celebración de peleas de gallos, en un local construido al efecto en la aldea de Monte Alto de la localidad de La Carlota.

Ante ello, la tarde del pasado día 6 de junio, la Guardia Civil estableció un dispositivo de servicio orientado a comprobar las informaciones recibidas, que permitió localizar el “reñidero”, que se encontraba en la parte trasera de un establecimiento de hostelería de dicha aldea, amparado por una Peña Gallera, donde se organizaban supuestamente multitudinarias peleas de gallos y se realizaban apuestas.
De las investigaciones realizadas, se ha podido constatar que entre los asistentes se encontraban personas que se habrían desplazado desde distintos puntos de la geografía andaluza y uno de Castilla-La Mancha, por lo que han sido denunciados por incumplir las medidas sobre desplazamientos interprovinciales establecidas en el RD por el que se declara el estado de alarma.
Asimismo y fruto de la inspección efectuada, se localizaron 170 gallos en total, de los cuales 57 estaban participando en peleas, 15 de ellos presentaban heridas de distinta consideración, 6 han fallecido y otros 90 aproximadamente se encontraban en un anexo al establecimiento y eran propiedad del titular del mismo, quien carecía de varios de los requisitos necesarios para el mantenimiento de una explotación ganadera.
Ante todo ello, los guardias civiles intervinientes, procedieron a la instrucción de las pertinentes diligencias por la comisión de un supuesto delito de maltrato animal y de los oportunos expedientes de denuncia en materia de sanidad animal, seguridad de las instalaciones y epizootias. Además la fuerza actuante comprobó cuántos de los asistentes podían acreditar su condición de asociado a la Federación Andaluza de Defensa del Gallo Combatiente español. De hecho, se localizaron numerosos carnets de socio, numerados y sin rellenar, presumiendo que la intención sería la de que en caso de inspección se pudiese acreditar la condición de socio de la persona, constatándose que más del 70 % de los asistentes no era socio federado de la Asociación de Defensa del Gallo Combatiente español. Asimismo, se pudo comprobar el incumplimiento de la normativa vigente en el actual estado de alarma, como la reunión de más de quince personas y la circulación interprovincial, levantándose acta de todo ello y formulando más de 200 denuncias por todos estos conceptos.
En Andalucía, la Ley 11/2003 de 24 de noviembre de Protección de los Animales, en su artículo 4 y la Resolución de 3 de diciembre de 2004, señalan que quedan prohibidas “las peleas de gallos, salvo aquellas de selección de cría para la mejora de la raza y su exportación, realizadas en criaderos y locales debidamente autorizados con la sola y única asistencia de sus socios”. Sólo podrán ser organizadas por peñas o asociaciones inscritas en los correspondientes registros públicos de la Junta de Andalucía y en criaderos o locales cerrados y debidamente autorizados por el respectivo Ayuntamiento, que no tendrán la consideración de establecimiento público a los efectos de la legislación vigente.
Las peleas de gallos que se celebren conforme a estas limitaciones no tendrán bajo ningún concepto la consideración de espectáculo público o actividad recreativa conforme a lo dispuesto en la Ley 13/1999 de 15 de diciembre, por lo que estarán reservadas exclusivamente a los socios de las entidades organizadoras o de otras igualmente inscritas y con la misma finalidad y requisitos, nunca al público en general.