El delegado de Empleo, Formación, Trabajo Autónomo, Transformación Económica , Conocimiento, Industria y Universidades, Ángel Herrador, ha mantenido esta mañana un encuentro, a través de videoconferencia, con el sector citrícola de Palma del Río para informar sobre el alcance de las medidas COVID en el sector agrario y como afecta o pudiera afectar a la campaña de la recogida de cítricos.


En este acto ha estado acompañado por la Alcaldesa de la localidad, Esperanza Caro de la Barrera, por el presidente de la Asociación profesional citrícola, Palmanaranja, Antonio Carmona, y por el director del Centro de Prevención de Riesgos Laborales de Córdoba, José Antonio Leiva.
El responsable territorial ha comenzado el encuentro aclarando que la situación de crisis sanitaria que vivimos en la actualidad es un tema de salud pública “y por lo tanto a priori no le corresponde a la Consejería de Empleo, Formación y Trabajo Autónomo que represento su vigilancia, si bien y mediante Real Decreto del Ministerio de Trabajo y Economía Social se ha habilitado a las Inspección de Trabajo en las provincias actuaciones relativas a
las medidas de prevención e higienes para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por la COVID19 en los centros de trabajo, en consecuencia, esta medida se traslada a nuestros técnicos habilitados del Centro de Prevención
de Riesgos Laborales que si en sus habituales visitas detectan incumplimiento en este ámbito, al igual que en otros aspectos, dan traslado a la inspección de trabajo quien decide en última instancia lo que hacer y la sanción a imponer”.
“Nosotros no tenemos potestad sancionadora”, ha remarcado.Herrador ha incidido en la importancia del sector agrícola en Andalucía y “por ello, antes del verano, las consejerías de Empleo, Agricultura y Salud elaboraron
una guía para prevenir la COVID19 en las explotaciones agrarias con temporeros”. Hay que tener en cuenta, ha dicho el delegado, “que las campañas agrícolas tienen la peculiaridad de que una parte significativa de la mano de obra empleada tiene un carácter multicultural y migrante, tratándose de personas que necesitan alojamientos en los territorios donde se desarrolla la campaña agraria. Estas circunstancias, además de la propia actividad laboral y de la cantidad de contactos interpersonales que se producen, conllevan una serie de riesgos desde el punto de vista de la transmisión del virus”.