Final feliz para una historia al más puro estilo de película donde se habla de “posible secuestro”, de implicación en una secta o quizás ambas. En cualquier caso, Ana María Linares Romero y Alba Álvarez ya están en casa. La madre en Palma del Río, su localidad natal, donde se recupera con sus padres. La hija en Madrid con su padre pendiente de recibir tratamiento en los centros especializados en enfermedades tropicales y en los que requieran los profesionales sanitarios. Y es que la historia ha sido complicada, lo que en principio parecía una fuga voluntaria de la mujer y la hija ha desembocado finalmente en secuestro y en un delito económico de estafa.
Tal y como apuntaban los últimos indicios la mujer y su hija estaban en Cuba. Las desaparecidas fueron víctimas de la manipulación de un clan familiar, manipulación que se empezó a urdir un mes atrás en España con la administración sustancias, engaños, promesas de salud basadas en prácticas médicas en Cuba y en rituales de santería, etc., que hicieron que la mujer no fuera dueña de sus actos.
La familia, concretamente Juan José Álvarez Domínguez, padre y pareja sentimental y Pablo Linares Romero, tío y hermano, respectivamente, han querido aclarar lo sucedido y explican que nunca han dudado de la buena voluntad de Ana María. Fue precisamente el comportamiento “caótico y contradictorio” que manifestó en sus últimos movimientos aquí en España lo que detonó la denuncia ante la Guardia Civil y la Policía.
Afortunadamente las dos están bien y de vuelta en España con su familia.
Igualmente han querido agradecer a todas las personas y entidades que han ayudado de una u otra forma a que “esta dramática situación se haya podido resolver con la mayor celeridad” y ahora piden paciencia y comprensión para que madre e hija puedan volver a la normalidad en el menor tiempo posible. Y es que ahora, “necesitan tranquilidad y un tratamiento especializado para recuperar su equilibrio físico, mental y emocional”.
En estos momentos lo más importante es realizarles los exámenes toxicológicos, de enfermedades tropicales y las terapias psicológicas adecuadas para garantizar la integridad física y mental de ambas. Además, la familia espera que el revuelo mediático no enturbie las investigaciones policiales que están en curso.
Dentro de la larga lista de agradecimientos han destacado a Carlos Pérez-Desoy Fagés, Cónsul General de España en Cuba, y Fernando Javier Martínez Marty, Comisario de Interior, quien los acompañó diariamente, dando soporte material y humano hasta el último momento. Igualmente han agradecido a la Policía Nacional de Puerto del Rosario, a la Policía Cubana, y SOS Desaparecidos. Igualmente hacen extensivo el apoyo al grupo de investigación OSINT, a la Guardia Civil de Palma del Río, al alcalde de Palma del Río y a los vecinos de la localidad.
Los hechos.
La historia ha sido larga. Todo empezó el pasado jueves 6 de septiembre, cuando se perdió el contacto con madre e hija por parte de la familia.
Ana María se fue a trabajar a Fuerteventura, donde era empleada de una perfumería. Supuestamente, en esa perfumería era trabajadora indefinida y estaba muy bien considerada, tanto es así que habría sido premiada con un curso en Madrid y una semana en París por parte de una conocida marca de perfume o por lo menos eso es lo que se creía en un primer momento.
Fue precisamente en el camino a ese curso hacia Madrid donde se pierde la pista. Ana María cogió un vuelo desde la isla hacia la capital española y de momento no se supo más de ellas. Las dos viajan solas, aunque al aeropuerto habrían sido acompañadas por la ex pareja de la mujer.
La última vez que su madre pudo hablar con ella fue sobre la 1.30 del mediodía del pasado miércoles 5 de septiembre, cuando fue la propia Ana María la que llamó. Y al parecer habría mandado fotografías a algún familiar desde Madrid. A partir de ahí, el móvil permanecía encendido, pero nadie respondía.
Pocos datos se conocían. Sin embargo, días después se supo que en el hotel donde dijo que iba a hospedarse no se registró, a pesar de que habría mandado fotos a su madre, y el curso en el que iba a participar no se había impartido. Por si fuera poco se supo que pidió la baja en su empresa el pasado 30 de agosto, porque supuestamente tendría que cuidar a su padre. Datos que se conocieron después de que su hermano hiciera las llamadas pertinentes a su empresa, al hotel e incluso a Chanel (empresa que supuestamente proponía el incentivo).
La familia lo denunció a las autoridades que se hicieron eco de la desaparición y trabajaron en encontrar el paradero de ambas y su fotografía pronto estuvo en circulación por las redes sociales y medios de comunicación. Su hermano ha hecho todo lo que estaba en su mano para tener pistas de las dos desaparecidas. Y su madre desde Palma del Río, aseguraba que “conoce a su hija y que ha sido embaucada”, afirmaba saberlo porque conoce a su hija.
Su hermano por su parte, se mostraba sorprendido y preocupado por la situación y era claro al explicar que su hermana “es responsable” y no podría estar actuando así por sí sola, así lo explicaba a los medios de comunicación
Poco después de conocer que se sabía el paradero de Ana María y Alba pudimos ver la fotografía de la menor y su padre en el coche del Consejero de Interior de la Embajada española, volviendo a casa. Y con unas claras palabras del padre “por fin acabó la pesadilla”
El pasado 12 de septiembre, la madre de la desaparecida publicaba en Facebook la noticia, con unas fotografías de madre e hija, y las palabras que supuestamente le habría dicho Ana María.
“Mamá, estamos bien, no te preocupes, pronto iremos de vuelta. Ya te explicaré. Fue por propia voluntad que hice esto, aunque no era plenamente consciente del revuelo y el sufrimiento que os he causado”. Tras estas palabras, Manuela, la madre de la desaparecida añade “Y sin darme explicación, ya la he comprendido”
Al parecer, las dos desaparecidas están en el extranjero, pues la hija le dijo a la madre que “desde el consulado español hablaremos más mamá”.
Posteriormente, la madre quiso compartir en redes sociales “su alegría”, diciendo que su hija Ana María y su nieta Alba ya están a salvo”.
Manuela recibió esos SMS por teléfono. Y según la localización, que en ese momento no era exacta, podrían estar en Cuba. Al parecer, en un hotel de Madrid, Ana María se habría encontrado con una amiga cubana y decidieron irse juntas. No obstante, el hermano de la familia dijo en ese momento que estaban “pendientes de confirmar que esto es realmente así“, pero minutos después a través del Facebook de la madre de Ana María conocíamos que la mujer con la que fue, catalogada como “embaucadora”, habría sido detenida por estafa y extorsión.
.
















