La localidad de La Victoria se prepara un año más para mantener viva una de sus tradiciones más dulces y queridas: la elaboración de la “doblaíta” gigante, un emblema gastronómico que cada otoño reúne a vecinos y visitantes en torno a la festividad de Todos los Santos y los Difuntos.
Este dulce típico, elaborado con harina, manteca o aceite de oliva, matalahúva, azúcar y canela forma parte esencial de la identidad del municipio. Su nombre procede de una antigua costumbre: mientras los victoreños preparaban estas piezas en sus hogares, las campanas doblaban en honor a los difuntos. Con el paso del tiempo, la tradición pasó de las cocinas familiares a las panaderías locales, aunque el espíritu de convivencia se mantiene intacto.
Las “doblaítas” se distinguen por sus curiosas formas de animales —pavos, lagartos y muchas otras—, aunque la más esperada de todas es la doblaíta gigante, con forma de lagarto, que organiza cada año el Ayuntamiento. Desde hace ya 20 años, esta iniciativa se ha convertido en un acto de convivencia muy esperado en La Victoria.
La cita será el viernes 31 de octubre, a partir de las 17:00 horas, en el pabellón municipal, donde se repartirán más de mil porciones acompañadas de chocolate caliente, al precio simbólico de un euro y medio. Toda la recaudación tendrá, como es tradición, un fin solidario: este año se destinará a ACANSA (Asociación Cordobesa de Amigos del Pueblo Saharaui), en apoyo a su programa Vacaciones en Paz, que permite que más de un centenar de niños saharauis disfruten del verano en la provincia de Córdoba.
La panadería MYA, de la localidad, es la encargada tanto de las versiones pequeñas, disponibles en las tiendas del pueblo, como de la espectacular pieza gigante que se presenta durante el evento.
Con esta dulce tradición, el Ayuntamiento de La Victoria no solo rinde homenaje a su historia, sino que también refuerza su compromiso con la solidaridad y la promoción del municipio, haciendo de la “doblaíta gigante” un símbolo de identidad y unión vecinal.

















